Fichas de Reflexión Sinodal
Ficha n° 1
Caminando Juntos
Han pasado algunos años desde que iniciamos el proceso sinodal en nuestra Iglesia. Se ha adoptado un nuevo lenguaje que esta presentes en nuestros diálogos. Se nos invita a potenciar una nueva forma de ser Iglesia; conceptos como: Comunión, Participación y Misión. Hay nuevos aires al interior de nuestra Iglesia, el mundo laical lo ha comprendido muy bien. Lentamente volvemos a comprender que en la Iglesia de Jesús todos somos importantes y corresponsables de la misión.
No ha sido para nada fácil. Es muy común escuchar afirmaciones que van en contra de todo este proceso y que a menudo vienen del clero. Tratando de comprender las afirmaciones; creo que muchas de ellas están fundadas en la comprensión errónea de los conceptos y el temor que abunda en muchos de mis hermanos, que piensan que es una pérdida de “poder”, como algunos lo entiende y que han obtenido, según ellos creen, con la consagración. El verdadero poder ha de estar en el servicio y la entrega que hacemos día a día.
Esta situación creo que es el principal obstáculo de este proceso. Estoy convencido que esta nueva forma de ser Iglesia ha de impregnar todos los procesos al interior de nuestra Iglesia, desde la catequesis de los niños hasta la formación de los futuros consagrados y consagradas.
No quiero juzgar a mis hermanos y culparlos por los obstáculos motivados, según mi parecer por el temor de una nueva realidad eclesial que lentamente se va abriendo camino al interior de nuestras comunidades.
La sinodalidad ofrece un antídoto contra la fragmentación social. Al proponer un modelo donde el liderazgo es compartido y la autoridad se entiende como servicio, se generan comunidades más resilientes y cohesionadas.
Ya sea en instituciones religiosas, organizaciones civiles o estructuras educativas, "caminar juntos" permite abordar crisis complejas desde la desigualdad económica hasta los desafíos medioambientales con una inteligencia colectiva que una sola persona o un pequeño grupo de élite no podría alcanzar.
Como sabemos, los procesos en la Iglesia son lentos. Confiamos en Dios nuestro Padre y en María nuestra Madre que no solo es central en la espiritualidad, sino que se presenta como el modelo perfecto de la sinodalidad. Su vida ofrece una hoja de ruta sobre cómo "caminar juntos" en comunidad, aportando una dimensión de acogida y escucha que es fundamental para este proceso.
Para la reflexión personal:
1. ¿ Cómo has vivido estos años el proceso sinodal ?
2. ¿Cómo puedes aportar al proceso que estamos llevando como Iglesia ?